viernes, 27 de mayo de 2011 Publicado por Pixie Lizz  

- ¿Te has dado cuenta de que todas las máquinas tiene su razón de ser?- le dijo Hugo a Isabelle, recordando lo que había dicho su padre la primera vez que le había hablado del autómata-. Sus creadores las construyen para que la gente se ría, como este ratoncillo; para saber qué hora es, como los relojes, para que todo el mundo se asombre viéndolas, como el autómata... Tal vez esa sea la razón de que las máquinas rotas resulten tan triistes: ya no pueden cumplir con el propósito para el que fueron creadas.

Isabelle cogió el ratón, volvió a darle cuerda y lo dejó de nuevo en el mostrador.

- Puede que ocurra lo mismo con la gente - prosiguió Hugo -. Si dejas de tener un propósito en la vida es como... como si te rompieras.


La invención de Hugo Cabret, Brian Selznick

 
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